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jueves, 1 de noviembre de 2012

La luna

Aunque haya noches que parezca que podríamos llegar a tocarla, no es más que una ilusión. La luna, esa bola blanca a la que cada noche le crece o se le encoje la falda, está a 384.000 km de la tierra, es fría como un témpano (-115ºC) y su tamaño es un cuarto del de la tierra.

A pesar de su pequeñez, la distancia que nos separa de ella y el frío inhóspito que la envuelve, la luna ha sido siempre un misterio, una fuente de inspiración y un caso de estudio para los terrícolas. Así, en la mitología griega, en la que todos los astros tienen un Dios que los representa, la luna simboliza el poder femenino y está representada no por una, sino por tres diosas. Cada fase de la luna está representada por una diosa, que a su vez representa una etapa concreta de la vida de la mujer. Tal es la complejidad del mundo femenino, y de la luna, su representante por excelencia.

Diana o Artemisa corresponde a la luna creciente; representa a la mujer joven, activa e intrépida, ávida de aventuras y emoción y contraria a ataduras o compromisos. Selene corresponde a la luna llena; es la luna de la mujer en su plenitud, en su madurez; representa a la mujer como creadora (como madre o como artista que alumbra su obra). Hécate corresponde a la luna menguante. Es la diosa de la sabiduría interna, del conocimiento oculto y los submundos.

Asimismo, a nivel práctico la luna nos influye, y mucho, en nuestro día. En sus diferentes fases podemos encontrar impulsos y contratiempos que afectan a nuestro estado de ánimo, nuestras emociones y nuestros proyectos.

Luna creciente: (Diana o Artemisa). Empieza la actividad. Primero tímidamente y a medida que avanzan los días, va ganando fuerza y dinamismo.

Es un buen momento para:
- Empezar un proyecto: ponerse en forma, perder peso, recuperarse de una enfermedad, iniciar un negocio.
- Cortarse el pelo (si queremos que nos crezca con más fuerza)

Es un mal momento para:
- Actividades introspectivas.
- Comprometerse.




Luna llena: (Selene). Es la fase más emocional. Prima la sensibilidad y la fantasía. Se exaltan los ánimos y las pasiones. Es un momento de excitación, impulsividad y visceralidad. Se huele la excitación, la impaciencia y el nerviosismo en el ambiente. Con este panorama pueden surgir conflictos más fácilmente. La explicación científica explica que en luna llena hay más iones positivos en el aire. En estos días personas, animales y árboles retenemos más líquidos y estamos hinchados, como a punto de estallar.
Es un buen momento para:
- Recolectar fruta
- Practicar sexo
- Actividades creativas
Y es un mal momento para:
- Intervenciones quirúrgicas. Está demostrado que hay más riesgo de hemorragias.
- Si bebemos o fumamos, nos afectará mucho más. (el típico día que te bebes dos cervezas y te agarras una turca de espanto).
- Planificar reuniones o situaciones complicadas de por sí. (en luna llena los conflictos tienden a surgir a la superficie).



Luna nueva (no luna) o luna menguante: (Hécate). Vuelve la calma. El ambiente se relaja y se respira una sensación de bienestar y armonía. En este caso, el aire está cargado de iones negativos.

Es un buen momento para:
- Gestar proyectos, pensarlos con calma.
- Meditar
- Instrospección
- Eliminar o deshechar cosas:  En el caso de operaciones quirúrjicas, es un buen momento para extirpar quistes o quemar verrugas.
- Depilarse (el bello crecerá más débil y tardará más en hacerlo).
- Limpieza de cutis.
- Masajes linfáticos y descontracturantes.
- Eliminar plagas de insectos: hormigas, chinches, cucarachas, ratas.

Es un mal momento para:
- Iniciar proyectos.



Todo esto lo aprendí, una tarde de otoño, de María del Mar Tort, una enérgica Capricornio de pelo rizado, ojos inquietos y sonrisa amable. Me enseñó también una aplicación para lunáticos ( Fases de laluna Lite)  a la que desde entonces recurro para entender algunos de los extraños comportamientos de los humanos.

Era una tarde de octubre. Cuando salí a la calle, miré al cielo y me pareció ver a Diana practicando con su arco.





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