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miércoles, 15 de octubre de 2008

Retro-visor

Justo antes de entrar en la autovía, los que van en coche y miran por la ventana, pueden ver en el arcén, una aquí, otra un poco más lejos, almas errantes haciendo auto-stop. Yo siempre me fijo en sus ojos y en el cartel que muestran al mundo con el destino escrito al que quieren llegar. ¿Qué será eso que no encontraron aquí y que, decididas o resignadas, van a buscar a otra ciudad, a otro lugar?

Esta mañana, sin embargo, uno de los carteles rezaba Septiembre. Puede que la chica de los ojos verdes que lo sostenía hubiera descubierto ya que poco importaba adónde fuera. Lo que buscaba, lo que había perdido, no estaba en otro sitio, si no que pertenecía a otro tiempo. Por eso ahora necesitaba a alguien que la llevara de nuevo al pasado, a ese septiembre agotado en el que le quedó algo pendiente. Tal vez tuvo suerte y la recogió alguien que iba hacia agosto y la dejó a primeros de mes. Y aún así, aunque hubiera logrado regresar a ese septiembre en el que su vida se paró, sospecho que le quedaría un último obstáculo al que enfrentarse: Sus ojos vienen del futuro. Y así, no se puede volver atrás.