Páginas

jueves, 25 de septiembre de 2008

Latidos

Esta mañana Antonella parecía otra. Mi trato con ella siempre ha sido agradable y relajado, pero alguna vez me ha parecido intuirle un desasosiego profundo, un dilema no resuelto que de vez en cuando le oscurecía la mirada y le entristecía el ánimo. Hoy irradiaba luz por los cuatro costados, parecía tan en paz con el mundo que aunque me he tomado el café en apenas cinco minutos, han sido suficientes para notar su alegría vital. Cualquiera que no la conociera podría pensar que Antonella ayer echó el polvo del siglo y por eso venía tan fresca y relajada. Pero no, el sexo ni lo es todo ni lo arregla todo. Fuera cual fuera el tormento que la corroía, está claro que Antonella ha logrado quitárselo de encima. Pablito también se ha dado cuenta y nada más verla le ha preguntado: "Bon giorno Antonella! Espeta un momento bella.. a ti te ha pasatto algo muy bueno, eh?" Ella simplemente ha asentido y se ha sonreído. Y es verdad, parecía otra. La misma y sin embargo tan diferente. Otro día que tenga más tiempo y no haya tanta gente en la cafetería, le voy a preguntar qué es eso que le ha devuelto la paz.