jueves 13 de marzo de 2008

Game over

Un vacío impertinente llega hoy a su fin. Lena, Leo, Luz y Liset han dicho ya todo lo que querían decir y una vez cumplida su misión, han decidido volver al lugar del que surgieron. Las cuatro tenían algunas cosas que contar, y fueron ellas mismas las que me sugirieron que transcribiera en palabras sus mundos particulares. Yo simplemente les brindé mi tiempo y les ofrecí mi pluma. De modo que todo cuánto queda recogido en este blog son sus reflexiones, sus latidos y sus memorias. Y en definitiva, su particular manera de entender y sentir la vida.

Cada una de ellas firma sus propios posts, que aparecen por orden cronológico de publicación, y en la columna de la derecha, bajo el título "Juntas, pero no revueltas" agrupados por personaje.

A ellas les debo tantas y tantas tardes de interesantes tertulias y reveladoras confesiones. También es verdad que a veces me han hecho pasar malos momentos: No todo lo que me han contado era agradable ni fácil de explicar. Pero en conjunto he disfrutado como una enana en su compañía, y tengo mucho que agradecerles. Supongo que de alguna manera, aunque ahora regresen a sus mundos, forman ya parte del mío.

Muchas gracias por vuestros paseos por el blog y vuestros comentarios.

miércoles 12 de marzo de 2008

Pertinencia

Hiere más la impertinencia,
la falsa ubicación de toda esencia
que el vacío que presuntamente acecha.

Ese vacío
que existe de forma permanente,
tres nudos ha desatado:
Quién, Cómo y Por qué.
Precisamente.

Ese vacío
que continúa vacante y desocupado,
ha encontrado al fin su sitio.
Se ha vuelto legítimo.

Y por ende, pertinente.

martes 11 de marzo de 2008

Tranquilidad

Todo ser vivo nace, crece, se reproduce (a veces) y muere. Y esa misma lógica, que es aplicable a muchos procesos, es también válida para Un Vacío Impertinente.

Me queda la tranquilidad de haber dicho todo lo que quería decir sin que nadie me moviera una coma o me recortara un solo párrafo. He querido con mis letras dar voz a ciertas reflexiones críticas sobre las identidades femeninas en el mundo occidental, donde parece imperar el discurso de que las mujeres ya son libres. Bueno, sí, algunas somos más libres de lo que lo fueron nuestras abuelas. Lo cual no quiere decir que seamos tan libres como nuestros hermanos, ni que ellos sean tan libres como se les ha venido diciendo. No me he querido referir aquí tanto a las manifestaciones más obvias, sino sobre todo a las presiones sociales, a los estereotipos sexistas que aún siguen vigentes y a los comportamientos inconscientes heredados que nos limitan, a cada cual según su sexo. Ha sido precisamente sobre ésos sobre los que he querido reflexionar, para visibilizarlos. Al fin y al cabo, ¿Por qué tienen tanto peso en nuestras vidas las convenciones sexistas que nos limitan?

A Lena, Luz y Liset supongo que me las seguiré encontrando de vez en cuando por el Marcianas. A la autora le agradezco su confianza en mí. Y para ti, que me estás leyendo en estos momentos, un beso y una flor.

Revelación

Aún me acuerdo del día en que Luz, Leo y Lena me propusieron formar parte de Un Vacío Impertinente. "¿Quién, Yo? Pero ¿Y qué voy a contar yo?" La verdad es que en parte acepté porque estaba un poco aburrida y no tenía nada más interesante que hacer. Pero reconozco que luego me gustó realmente. Y ahora tengo que decir que tenían razón, sobre todo Leo, que cuando le dije que no sabía de que escribir, me dijo que no se trataba de inventar nada nuevo, sino de que escribiera sobre mi propio mundo, que no era ni más ni menos, simplemente era. Y ésa ha sido para mí, la gran revelación. Descubrir que yo también tengo un mundo propio.

Este es mi último post y estoy un poco triste. Me da pena que se acabe pero supongo que ha llegado la hora. Me lo pasaba muy bien cuando nos reuníamos las cuatro. Sobre todo con los debates entre Lena y Leo. Imagínate, la una tan existencial y tan nostálgica, y la otra tan teórica y tan política. Las breves intervenciones de Luz, ya lo dije el primer día, me dejaban un poco aturdida, como intentando captar algo más que siempre se me acaba escapando. Pero había un detalle que no puedo dejar de reconocer: siempre me preguntaban mi opinión. Por eso mismo, no quisiera despedirme sin agradecerle a la autora que me pusiera un nombre y me diera voz.