Hiere más la impertinencia,
la falsa ubicación de toda esencia
que el vacío que presuntamente acecha.
Ese vacío
que existe de forma permanente,
tres nudos ha desatado:
Quién, Cómo y Por qué.
Precisamente.
Ese vacío
que continúa vacante y desocupado,
ha encontrado al fin su sitio.
Se ha vuelto legítimo.
Y por ende, pertinente.
miércoles 12 de marzo de 2008
Pertinencia
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