martes 11 de marzo de 2008

Tranquilidad

Todo ser vivo nace, crece, se reproduce (a veces) y muere. Y esa misma lógica, que es aplicable a muchos procesos, es también válida para Un Vacío Impertinente.

Me queda la tranquilidad de haber dicho todo lo que quería decir sin que nadie me moviera una coma o me recortara un solo párrafo. He querido con mis letras dar voz a ciertas reflexiones críticas sobre las identidades femeninas en el mundo occidental, donde parece imperar el discurso de que las mujeres ya son libres. Bueno, sí, algunas somos más libres de lo que lo fueron nuestras abuelas. Lo cual no quiere decir que seamos tan libres como nuestros hermanos, ni que ellos sean tan libres como se les ha venido diciendo. No me he querido referir aquí tanto a las manifestaciones más obvias, sino sobre todo a las presiones sociales, a los estereotipos sexistas que aún siguen vigentes y a los comportamientos inconscientes heredados que nos limitan, a cada cual según su sexo. Ha sido precisamente sobre ésos sobre los que he querido reflexionar, para visibilizarlos. Al fin y al cabo, ¿Por qué tienen tanto peso en nuestras vidas las convenciones sexistas que nos limitan?

A Lena, Luz y Liset supongo que me las seguiré encontrando de vez en cuando por el Marcianas. A la autora le agradezco su confianza en mí. Y para ti, que me estás leyendo en estos momentos, un beso y una flor.