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lunes, 3 de diciembre de 2007

Aire

Quizá al principio fueron sólo pequeños descuidos, labios lívidos y escalofríos de vez en cuando. No estoy segura, no soy capaz de identificar claramente el principio. Tan sólo los sobresaltos repentinos cuando ya no me llegaba el aire a los pulmones. Pero sí, tal vez fue así, absorta y descuidada, cómo el olvido se fue apoderando de mi cuerpo silenciosamente. Es tan maravilloso volver a respirar por la nariz, sentir cómo el aire entra y sale libremente de mi cuerpo, que no me explico cómo pude llegar a estar tan grave sin advertir ni un solo síntoma, sin sospechar siquiera mi malestar. Sólo sé que llegó el día en que ni siquiera recordaba cómo era antes, cómo era todo antes de olvidarme del aire que respiro.