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martes, 9 de enero de 2007

Mirar desde otro lado

la vida propia es como espiarme por el ojo de un cerrojo y descubrir con asombro quién soy y cómo he llegado hasta aquí. Es como volver a ver una película y advertir reveladores detalles que abren puertas que llevan a mundos ocultos, insospechados. Mundos paralelos que transcurrieron siempre a mi lado sin hacer ruido, hasta que de pronto un día me di de bruces con el paso subterráneo que me une a ellos. Desde ese preciso instante ya nada ha vuelto a ser cómo era: claro y sencillo. El laberinto por el que mis recuerdos se pasean, se entretienen, se confunden, se pierden y se interrelacionan, altera súbitamente mi presente. Me he vuelto un ser complejo, incompleto, inquieto, ávido por revisar, por descubrir otras interpretaciones. Esencialmente atenta a encontrar otra versión de lo vivido. Y de lo contado.

Guarda Silencio

Ni se te ocurra decírselo,
no puedes saberlo.
Ella todavía no lo sabe,
y es su secreto.
Ssshh…