sábado 27 de octubre de 2007

Locuras aparte

Imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de los ferrocarriles de Barcelona.

O sea que el chico que agredió a una mujer ecuatoriana en los ferrocarriles de Barcelona estaba loco. Ah bueno, pues si es porque estaba loco ya me quedo más tranquila. Al fin y al cabo todo el mundo sabe que los locos son tipos peligrosos, agresivos, sádicos e insensibles. Buen intento pero no. De hecho y puestos a generalizar, el nivel de agresividad de los locos es mucho menor que el de la media de las personas llamadas normales. Explicaban el otro día los compañeros de Radio Nikosia, que de locura saben mucho, que de locos hay de muchos tipos. Los hay rubios, morenos, altos, bajos, gordos, flacos, heterosexuales, homosexuales, ricos, pobres.. Y también los hay inofensivos, sensibles e incapaces de matar a una mosca. Es decir, que intentar definir tan ricamente a un loco como a una persona agresiva y peligrosa es tan falso como decir que todos los rubios son guapos. Que este chico sufra un trastorno mental es una cosa y que haya agredido a una mujer, sola, y de otra raza es otra bien distinta.

En primerísimo lugar se trata de una persona agresiva, con un comportamiento machista y racista, que no ha escogido por casualidad como víctima a una mujer, sola, de otra raza. ¿Se hubiera atrevido a agredir a un hombre blanco de 30 años? El trastorno, que no estoy discutiendo si lo hay o no, es en cualquier caso un dato más. Aunque de hecho lo único cierto es que estuvo recibiendo ayuda psiquiátrica durante 10 años. ¿Acaso todas las personas que sufren esquizofrenia, trastornos bipolares, límite de la personalidad o que acuden al psiquiatra por cualquier otra razón son agresivas? Y eso sin contar que todos somos portadores, en mayor o menor medida, de nuestras neurosis particulares. La agresividad tiene tanto que ver con la locura como con la llamada normalidad.

Sin embargo, lo verdaderamente grave del asunto es que no se trata de agresividad gratuita. No rayó los cristales o pateó los asientos. Este chico se sintió con todo el derecho del mundo para agredir a una mujer, sola, de otra raza. Lo seriamente preocupante no es que tenga o no un trastorno mental, sino la raíz machista y racista de su violencia.

1 comentarios:

Blasfuemia dijo...

La locura nunca es una excusa, es un dedo que nos señala a todos. Por cierto, el psiquiatra este que ha salido contando el historial del "neng"... como que se ha saltado por el forro lo de la privacidad profesional-paciente ¿no?