- Oye Lena, ¿Tú me ves?
- Claro Liset, claro que te veo. Cómo no te voy a ver si te tengo delante.
- ¿Y me ves igual que siempre?
- Pues sí, como siempre.
- Fíjate bien, ¿No estoy un poco más traslúcida?
- ¿Traslúcida?
- Sí, sí, como medio transparente.
- Pues… no, no. Yo diría que no. Yo te veo como siempre.
- ¿Y me oyes?
- Claro, perfectamente.
- ¿Seguro que me oyes?
- Que sí, que sí, te oigo perfectamente.
- Pellízcame la mano.
- ¿Cómo?
- Que me pellizques la mano.
- ¿Para qué?
- Tú pellízcame.
- Bueno, vale.
- Auuuuuu.. ¡Qué bruta!
- ¿No me has dicho que te pellizcara?
- Sí, sí. Sólo quería comprobar que esto no es un sueño.
- Pero bueno Liset, ¿Se puede saber qué te pasa?
- Sshhh, no levantes la voz. Verás... Es que...
- ¿Quéee...?
- Pues eso, que creo que por momentos me vuelvo invisible.
- Tía, tú hoy estás rarísima. ¿Qué te pasa?
- Shhh.. Lena por favor, baja la voz.
- Pero bueno, ¿no dices que no te oyen?
- Sí, ellos sí, son los otros los que no me ven.
- ¿Qué otros?
- Da igual. Ya te lo contaré otro día. El caso es que sospecho que a veces pierdo visibilidad, contorno, forma, que me desintegro.. que por momentos dejo de existir..
- ¿Estás segura?
- Bueno, no sé.. es que últimamente es todo tan raro..
- ¿Qué es raro?
- Nada, nada, cosas mías. No te preocupes. Y gracias, muchas gracias. No sabes la alegría que me da saber que para ti no soy invisible.
martes 30 de octubre de 2007
Invisibilidades
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada