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viernes, 6 de julio de 2007

Tejiendo la vida

Hubo un tiempo en que habitamos un mismo espacio, un mismo lugar desde el que asomarnos al mundo cada mañana. Fuimos por un tiempo, la mitad del tapiz que se teje en compañía. El hilo compartido remendaba con más fuerza, con más brío. ¡Qué de inolvidables tardes de remiendos y ganchillos!

Hoy que vengo a visitarte y a contarnos los viajes, me recibes enfadada, herida y vestida de negro. No comprendo. Dices que hace tiempo que no tejes. Que te cuesta enhebrar la aguja. Que el hastío te ha vencido. Mira, te he traído estas telas, tan alegres y ligeras. Las encontré en las otras tierras, me recordaron a ti y quise traértelas.

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