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sábado, 23 de diciembre de 2006

Torres más altas han caído

Una a una han ido cayendo a mis pies las torres que antaño me parecieron tan altas. Al irme acercando a la luz con la que me impresionaban, he ido asistiendo boquiabierta, a las ruinas que las sostienen. No. No eran faros, ni siquiera luciérnagas. Eran cristales rotos que iluminaban de vuelta los rayos de mi linterna. De lejos parecían tanto, tanto. Pero vistas de cerca son tan poquito que dan pena. Esta noche me quedaré a dormir aquí, entre los restos de la última torre. Estoy cansada, es tarde y hace frío. Pero mañana, mañana cuando despierte, recogeré mis bártulos y seguiré mi camino. Ahora que sé que torres más altas han caído, volveré a la carretera y buscaré un molino.