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lunes, 27 de noviembre de 2006

Stop

Los mismos ojos, las mismas manos, los mismos pies. El mismo sol, la misma luna. Los mismos sueños, los mismos miedos. El mismo cruce de caminos. La una siguió la flecha, la otra la señal de prohibido. Años después volvieron a encontrarse exactamente en el mismo sito. El mismo sol, la misma luna. Los mismos sueños, los mismos miedos. Los mismos ojos ciegos, las mismas manos torpes, los mismos pies perdidos. Pero esta vez ya no tenían prisa por salir corriendo sin saber adónde.

El escondite

A veces me pasa que de tan bien que me escondo, para cuándo me encuentro ya se me ha olvidado a quién buscaba.