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lunes, 6 de noviembre de 2006

¿Y si

todo lo vivido no fuera más que pasado?

Dame fuerzas

La brisa me trae un mar salado, nostalgia de arena en los bolsillos, de manos de viento. Tiempos lejanos revoloteando en el aire de esta tarde de tormenta. Gotas del ayer empapándome en la orilla. Mis pies desnudos recogen pequeñas piedras con forma de corazón. Las acaricio con las manos y noto en ellas la áspera erosión de las mareas. Las devuelvo al mar dibujando puentes de aire. Las veo rebotar contra las olas con una triste sonrisa. Él sabrá alisarlas con su fuerza. Le sobra tiempo, le faltan alas. Cuando me canso, me siento en el banco de madera, miro al infinito y siento frío. Me guardo los puños cansados en los bolsillos y espero en silencio. Tiempo congelado que no pasa, sólo pesa. Estatua de sal olvidada que repite como un mantra una plegaria: Dame fuerzas. Dame fuerzas. Dame fuerzas para mantenerme en pie hasta que me devuelva a la vida la primera lágrima dulce.