Páginas

lunes, 23 de octubre de 2006

El des-encuentro

Se presentó sin avisar para plantearme preguntas, dilemas, entuertos, desgarros. Sin respuesta, imposibles, irresolubles, incurables. Me arrastró hasta al abismo para darme un último empujoncito. Me dejó sola y descolocada en ese lugar en el que ya nada es y todo puede ser. Me ofreció la duda, la ruptura con la lógica, las certezas y el mundo conocido. Me mostró lo irracional, lo surrealista, lo imaginario, lo inasible. Lo inconsciente. No venía para quedarse, sino para adentrarme en el vacío, ese mundo tan absurdo como necesario.

Divina Comedia

Espejo, espejito, tú que eres el más sabio del reino
Dime la verdad ¿Quién me quiere más? ¿Ella o mi ego?